inri

 Escrito por Javier Giral Palasí  para el libro Contra la Manipulación de la Izquierda.

  Sin embargo dentro del mundo de los antisemitas, los socialistas ateos y los nacional-socialistas  paganos no han caído  en  la   contradicción   fragante   de   los  antisemitas cristianos que después oran a Cristo, el Rey de los judíos, como es descrito en la Biblia.

 Las motivaciones históricas del antisemitismo cristiano son conocidas, como la acusación a los judíos de ser un pueblo deicida, puesto que Cristo fue acusado por los recelosos pontífices del sanedrín hebreo, olvidando que Cristo perdonó a sus verdugos, y cuyos ejecutores fueron en última  instancia  los  romanos  de Pilatos. El antisemitismo cristiano de la histórica Iglesia católica, ha estado también relacionado con su espíritu anticapitalista, y por tanto contra la capacidad de los judíos de crear y acumular fabulosas riquezas. Sin duda esta visión antisemita de la Iglesia desde la Edad Media predicada entre sus fieles, será después recogida culturalmente por los modernos socialistas anticapitalistas a partir del s. XIX.

  Pero tal vez el motivo real del antisemitismo de la tradición cristiana y medieval sea mucho más prosaico, y esté más relacionado con la envidia que suscitaba la capacidad que tenían los judíos para hacer enormes fortunas gracias al préstamo con interés, dando créditos, por ejemplo, a las monarquías católicas, lo que les hizo convertirse en gentes muy ricas frente a los católicos que tenían prohibido participar en la “usura” del préstamo con interés, pues lo condenaba la Iglesia católica. Algo que de paso explica por qué países como España no tuviera bancos hasta el siglo XIX, lo que sin duda supuso un atraso no sólo frente al judaísmo sino también frente a los protestantes y su desarrollo económico.

  A pesar de la condena histórica de la Iglesia católica al judaísmo, muchos crucifijos llevaban, y llevan, las letras de INRI en su  parte superior.  Son  las siglas de la frase latina IESUS NAZARENUS REX IUDAEORUM, que se traduce al español como: «Jesús de Nazaret, Rey de los judíos». Cuenta el Evangelio de Juan, que una tablilla con el acrónimo de INRI fue colocada por orden de Poncio Pilatos, como explicación de la causa de la condena de Jesús a muerte en la cruz. Los pontífices protestaron, pidiéndole a Pilatos que cambiase la inscripción para que pusiera, “él  dijo:  soy  el  Rey  de  los  judíos”,  pero  Pilatos respondió con un “Lo que he escrito, he escrito”. Por su parte, Jesucristo presente ante Pilatos no negó su condición de Rey de los judíos y se limitó a añadir que “Mi reino no es de este mundo”.

 El título de “Rey de los judíos” aparece repetidamente en los evangelios, por lo que puede imaginarse lo contradictorio que ha resultado a lo largo de la historia declarase como un cristiano antisemita. Y así leemos en MATEO 2:2:

“1.Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, he aquí, unos magos del oriente llegaron a Jerusalén, diciendo: 2.¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle”.

contra bien

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