Artículo de Javier Giral Palasí recogido en el libro “Contra la Manipulación de la Izquierda”.

  El liberal y antifranquista Salvador de Madariaga escribió sobre las presiones en el ambiente de represión y terror que sufrieron los intelectuales en la zona roja:

  “En esta atmósfera de violencia la vida del espíritu era imposible. Al comienzo de la guerra se obligó a los intelectuales del país a firmar un manifiesto en favor de la República, es decir de la revolución que por el extranjero circulaba con disfraz republicano. Los tres escritores que había fundado la Asociación al Servicio de la República en 1931, José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala, repudiaron este manifiesto en cuanto se vieron libres en la emigración.”

  Los padres intelectuales de la II República, es decir, Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Pérez de Ayala pasaron de recibir con entusiasmo a la República a apoyar abiertamente al ejército nacional y mandar a sus hijos a combatir en sus filas, y lo hicieron tras ver como la república había caído en manos de criminales marxistas que habían dinamitado su legalidad. Por ejemplo, es sonada la reprimenda que el filósofo Ortega y Gasset le echó a Einstein por predicar a favor del Frente Popular sin conocer fehacientemente la situación española.

   El nobel Jacinto Benavente recorrió el mismo camino de los anteriores, pasó de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética a manifestarse en la Plaza de Oriente con el caudillo, como también lo hizo Manuel Machado que le dedicó diversos poemas.

  Algunos pese a su fuerte personalidad apoyaron y financiaron a los nacionales como Unamuno. Los hermanos Álvarez Quintero de naturaleza conservadora apoyaron también a Franco, Dalí lo hizo sin reservas, a Carlos Arniches el nuevo régimen le vino como un guante, Eugenio D’Ors volvió de París para apoyar a la España nacional, de la misma manera que lo hizo Azorín tras salvar su vida del Frente Popular huyendo a Francia. El pintor Ignacio Zuloaga apoyó también sin reservas al bando nacional. Gerardo Diego de la Generación del 27 se comprometió con el bando franquista. Jardiel Poncela, que estuvo a punto de ser depurado en una checa, escribió algunas de sus mejores obras en el franquismo. Mihura fue franquista y falangista. El catalán Josep Pla, el escritor más relevante en lengua catalana, apoyó la llegada de la República, tras la deriva revolucionaria acabó recalando en el bando franquista. El pintor catalán Joan Miró que también salió de la zona roja volvió de Francia tan pronto como en 1940.

  Y todos aquellos intelectuales pudiendo quedarse a vivir en el extranjero al acabar la guerra volvieron a la España de Franco, algunos que no se habían significado políticamente como el historiador medievalista Ramón Menéndez Pidal que recibió diversos honores del franquismo, e incluso volvieron otros que no simpatizaban con la causa como Pío Baroja o Vicente Alexandre pues el régimen les protegía sólo por ser intelectuales españoles.

 De haber ganado la guerra el bando rojo, sospecho que la purga y el exilio de intelectuales hubiera alcanzado niveles estalinistas, y al resto se les habría puesto al servicio de la propaganda del partido comunista. Seguiremos profundizando en el tema.


 

contra bien

 

One Comment on “LOS GRANDES INTELECTUALES CON EL BANDO NACIONAL Y CON FRANCO

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