calvo-sotelo

Escrito por Javier Giral Palasí. 

LA OPOSICIÓN NO PUEDE FORMAR GOBIERNO TRAS GANAR LAS ELECCIONES

  ¿Qué opinión se puede tener de una democracia en la que la otra parte del arco ideológico no podía formar gobierno aunque ganara las elecciones? Evidentemente la de que no se trata de una verdadera democracia, pues eso fue exactamente lo que ocurrió en las elecciones de 1933.

  Tras dos años de gobierno de la izquierda republicana, los españoles, en unas elecciones en las que además votaba por primera vez las mujeres, optaron mayoritariamente por la derecha de la CEDA, que obtuvo 115 diputados. En segundo lugar quedó el Partido Republicano Radical con 102 diputados, que a pesar de su nombre era un partido de centro. El PSOE obtuvo 59 diputados y el PCE sólo 1. El resto de partidos con representación eran todos de derechas: agrarios, carlistas, la Lliga y Renovación Española. Pero la izquierda de entonces que no era democrática pese a lo que ahora nos quieran vender y sólo asumía la república si estaba en sus manos, presionó al timorato y calamitoso presidente de la república, Niceto Alcalá Zamora, para que no encargase la formación de gobierno a Gil Robles de la CEDA, que justamente era quien había ganado las elecciones. La izquierda amenazó con recurrir a la violencia y a la revolución,  así que el nefasto Alcalá Zamora encargó el gobierno no a la derecha y primera fuerza política, sino a la segunda, el Partido Radical.

  Pasados unos meses, la derecha de la CEDA que durante un año a pesar de todo había colaborado con el gobierno del Partido Radical, quiso hacer valer el hecho de que había ganado las  elecciones  con  la  aportación de sólo tres ministros muy moderados a ese gobierno. La izquierda que llevaba meses comprando armas se lanzó al golpe revolucionario de 1934, que si bien fue organizado para toda España como “gimnasia revolucionaria” y vista como acción  útil tanto si triunfaba como si no, fue sofocado fácilmente, excepto en Asturias, cuyos actos preludiaron lo que después se desataría a partir de 1936. En 1934 la izquierda dejó claro que no respetaba el juego democrático de la II República ni otorgaba libertad a la derecha para existir y gobernar.

  Salvador de Madariga, republicano y exiliado durante el franquismo, escribió en su libro España sobre el golpe revolucionario de 1934:

“El alzamiento de 1934 es imperdonable. La decisión presidencial de llamar al poder a la CEDA era inatacable, inevitable y hasta debida desde hacía ya tiempo. El argumento de que el señor Gil Robles intentaba destruir la Constitución para instaurar el fascismo era a la vez hipócrita y falso. Con la rebelión de 1934, la izquierda española perdió hasta la sombra de autoridad moral para condenar la rebelión de 1936”.

PONIÉNDOSELO DIFÍCIL AL ROJERÍO

  A un tipo de izquierdas, lo normal es que a pesar de todos los argumentos y pruebas que le den, verán que negará y negará la evidencia, porque no puede permitirse que le rompan su resumido esquema de consignas.  Sabemos que el principal mito de la manipulación histórica consiste en vendernos que la guerra civil fue una lucha entre demócratas y fascistas. Pues para ponérselo realmente difícil a los negacionistas simplemente pueden usar las portadas de los periódicos: El Socialista, Claridad o Mundo Obrero; órganos propagandísticos del PSOE y el PCE, para desmontar el mito principal de que la izquierda republicana luchaba por la libertad y la democracia. Especialmente las del periódico El Socialista que recogía los alegatos socialistas para ir a la guerra civil desde 1933, de traer la dictadura del proletariado y de hacer la revolución, años antes del levantamiento de los nacionales; y lo dijeron y lo escribieron en mitad de la II República. Lo ingenuo sería pensar que si querían anular, exterminar y expropiar a sectores enteros de la población, estos se iban a dejar matar tranquilamente y que cansados de la situación no se iban a levantar en armas para defenderse.

  Por ejemplo, el  25 de julio de 1933 el periódico El Socialista publicó  el discurso de Largo Caballero en el teatro-cine Pardiñas de Madrid, y titulaba con letras grandes,: “A la dictadura burguesa, nosotros preferimos la socialista”. Entonces se refería a la II República que tildaba como burguesa, pues decía que “El solo hecho de que haya una mayoría burguesa (de diputados de la derecha) en el Parlamento es una dictadura”.

  En la portada del periódico El Socialista, que recogía las palabras de  un discurso electoralista del 8 de noviembre de 1933 en Don Benito, titulaba: “No debemos cejar hasta que en las torres y edificios oficiales ondee la bandera roja de la revolución”. El párrafo completo que cerró el discurso fue: “tenemos que luchar como sea, hasta que en las torres y en los edificios oficiales ondee no una bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución socialista”.

  El 15 de noviembre de 1933, el Socialista publicaba el siguiente titular a siete columnas: “Tenemos que recorrer un período de transición hasta el Socialismo integral, y ese período es la dictadura del proletariado”.

  Y el 25 de septiembre de 1934 en su número 8.000, El Socialista llegaba a apelar a la violenta guerra civil, como en otras ocasiones, y decía: “Renuncie todo el mundo a la revolución pacífica, que es una utopía. En período revolucionario no hay país que no esté en guerra. Bendita la guerra contra los causantes de la ruina de España.”

LA IZQUIERDA QUE NO CREÉ EN LA LIBERTAD ASESINA AL LÍDER DE LA OPOSICIÓN

  El 13 de julio de 1936 se producía el violento asesinato de Calvo Sotelo del Partido Renovación Española, 5 días después estallaba la guerra civil. Fue sacado de madrugada de su casa por socialistas de las fuerzas de seguridad del Estado, y recibió un tiro en la nuca de Luis Cuenca, guardaespaldas del diputado socialista Indalecio Prieto, como también lo era Fernando Condés, jefe del grupo criminal. Aquella noche también fueron en busca de Gil Robles líder del partido católico CEDA pero no pudieron localizarle al estar ausente de su casa. La falta de libertad en la II República privó a Calvo Sotelo de su vida.

contra murcia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: