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  Escrito por Javier Giral Palasí. 

En cada 14 de abril, aniversario de la II República, la izquierda sectaria de la Ley de Memoria Histórica, la que deslegitima la Constitución del 78 para enlazar con el Frente Popular que surgió en el siniestro período republicano y fue el que llevó al país al caos y a la guerra civil, es la misma izquierda que nos habla de la II República como la panacea de la libertad y de la democracia, a diferencia de la monarquía parlamentaria actual “heredera de Franco”, etc.

  Sin embargo, esta frustrada república estrenó su fracaso cuando Azaña se convirtió en presidente del Consejo de Ministros en diciembre de 1931, y que para empezar llevó a cabo fundamentalmente cinco reformas en contra de las libertades:

-Acabar con la libertad de prensa.

-La expulsión de la Iglesia católica de la vida pública.

-El dominio ideológico de la enseñanza.

-Contentar al nacionalismo catalán.

-Crear un sistema clientelar que apoye a su república

PERSECUCIÓN Y CENSURA PREVIA PARA LA PRENSA

  La libertad de información, que es un derecho fundamental para cualquier democracia no existía en la II República, ya que la Ley de Defensa de la República de 1931 prohibía la “difusión de noticias que puedan quebrantar el crédito o perturbar la paz o el orden público”, y dejaba el cumplimiento de esta prohibición en el criterio del gobierno, ocupado por la izquierda y que había diseñado todo el entramado jurídico confiando en que iba a perpetuarse en el poder.

  Dos años más tarde el gobierno de Azaña dio un paso más en el recorte de libertades, y sustituyó a la Ley de Defensa de la República por la Ley de Orden Público en 1933, lo que añadía a las restricciones anteriores la censura previa de la prensa y la posibilidad de declarar el estado de excepción a criterio del gobierno, lo que a partir de entonces se convirtió en una realidad constante hasta el fin de la II República.

  Por ejemplo, el periódico conservador ABC, el único con implantación en toda España durante la II República, fue suspendido y cerrado en 1931, 1932 y 1933, y lo hicieron en virtud de la llamada Ley de Defensa de la República del presidente izquierdista Azaña, que permitía cerrar cualquier medio de información, además de ilegalizar a cualquier partido político, mientras sus líderes acababan entre rejas; a partir de 1934 existía la censura previa republicana. Con la Ley en Defensa de la izquierda republicana no sólo cerraban continuamente el ABC sino que fueron un total de 127 periódicos los que corrieron la misma suerte .

  El periódico ABC fue finalmente incautado por el gobierno del Frente Popular en julio de 1936. El posterior ABC convertido en altavoz del Frente Popular se dedicó al “ejercicio de defender la democracia y la libertad”, con portadas tan sugerentes como las que llevaban la hoz y el martillo, pues díganme ¿qué podía haber más democrático entonces que la cárcel totalitaria de la URSS de Stalin? Porque la caprichosa memoria encuentra también una diferencia, en 1936 todavía Hitler no había llevado a cabo sus matanzas genocidas pero Stalin ya había producido el Holodomor en Ucrania y había asesinado a más de 20 millones de personas.

¿QUÉ LIBERTADES?

  Además de no existir en la II República la libertad de información, no se podía criticar a las instituciones republicanas, no como ahora que se puede criticar por ejemplo a la monarquía, porque entonces la ley de la izquierda republicana prohibía “toda acción o expresión que redunde en menosprecio de las Instituciones u organismos del Estado”.

  La II República prohibía a los padres el derecho a educar a sus hijos conforme a sus convicciones religiosas, no existía por tanto la libertad de educación, que debía ser laica, prohibiendo a las órdenes religiosas dedicarse a la enseñanza, lo que condenaba  a muchos hijos de familias con pocos recursos a no poder recibir una educación.

  En la II República era delito ostentar la bandera roja y gualda monárquica, la bandera de España desde 1785, y estaba prohibida la defensa de la monarquía, no como ahora que continuamente la izquierda hace ostentación de sus anhelos republicanos. Pues la Ley de Defensa de la República de 1931 prohibía toda “apología del régimen monárquico o de las personas en que se pretenda vincular su representación, y el uso de emblemas, insignias o distintivos alusivos a uno u otras”.

  La censura republicana no afectaba sólo a la libertad de información de la prensa y a la libre opinión y expresión, sino que afectaba también al cine o al teatro en que se censuraban escenas que ahora nos parecerían totalmente inocentes, como una que recogía la cópula de las abejas en El País de la miel o la fecundación de las flores en la película Éxtasis, porque según los censores presentaban una tendencia lujuriosa. Por su parte las obras de teatro, antes de estrenarse por sus autores o empresarios debían ser presentadas a las autoridades republicanas para su censura previa. Es decir, como sucedía con el posterior franquismo, la diferencia es que este régimen nadie nos lo quiere vender como un régimen democrático y un páramo de las libertades, al fin y al cabo el franquismo fue la respuesta autoritaria al caos violento de la II República provocado por culpa del marxismo revolucionario de la izquierda que buscó la guerra civil y la perdió.

FAN VASCA YANIRE

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