valle-de-los-caidos

 Escrito por Javier Giral Palasí

Le invito a la reflexión: ¿Sería posible en el régimen actual, dominado por la cultura de la progresía, construir un monumento, ya no digo para rezar sino para honrar a todas las víctimas de la Guerra Civil Española? Pues ciertamente la respuesta es, No.

   Sin embargo el “malvado franquismo” de la caricatura manipuladora, sí lo construyó y para honrar y rezar por todas las víctimas de la Guerra Civil, como puede comprobarse en los documentos fundacionales de 1957 y 1958 del Valle de los Caídos, en los que se determina la oración por todos los muertos, y se pone el acento en la obra de concordia y memoria de todos los caídos. Motivo por el que se trajeron a la basílica los restos de 34.000 combatientes DE LOS DOS BANDOS, enterrados y entremezclados, y es por este motivo por el que se llama como el Valle de los Caídos, y no porque murieran allí numerosos obreros  en su construcción como escuché una vez increíblemente decir.

  Entre las calumnias que han hecho adornar al monumento de  Cuelgamuros, está  esa  idea  propia  de  la  mejor propaganda de Goebbels o del estalinismo, de que el dictador se hizo construir el Valle de los Caídos como si fuera una pirámide y con miles de esclavos para gloria del tirano, en la que naturalmente sería enterrado llegado el momento de su fallecimiento.

  Sin embargo el hecho de que después Franco fuera enterrado en esta basílica se debió a la primera disposición, firmada y por escrito, de Juan Carlos I como Jefe del Estado, no al testamento ni a la voluntad de Franco. De hecho la familia de Franco tenía pensamiento de que fuera enterrado en el panteón familiar del Pardo.

orden juan carlos enterrar a franco

  Siguiendo con el intento de identificar al franquismo con el nacional-socialismo alemán, la cultura izquierdista dice que no sólo habría habido un “holocausto español” en palabras de Paul Preston, sino que además los presos que no hubieran sido ejecutados por los franquistas habrían acabado en campos de trabajos forzados. Por tanto en el Valle de los Caídos habría habido miles de presos políticos trabajando en su construcción, y se habla de una cifra recurrente de 20.000 presos. Pero en realidad durante los 8 años en los que hubo reclusos trabajando, no olvidemos que la obra se prolongó durante 19 años, fueron un total de 2.000 presos los que trabajaron en el monumento. Y esta cifra se obtiene por los recuentos de obreros, con nombres y apellidos, que las empresas manejaban para la Comisión de Obras. Algo fácil de obtener, ya que el franquismo guardó toda la documentación, pues no tenía la necesidad de rendir cuentas a nadie ni imaginaba tener que hacerlo en el futuro.

  Hubo 2.000 presos durante 8 años, pero de forma simultánea sólo había unos cientos. No sólo hubo presos políticos, sino que además hubo numerosos criminales y asesinos de las chekas, además de presos comunes.  Presos de toda España solicitaron trabajar en el Valle de los Caídos, pues daba la posibilidad de redimir condena y recibir algo de salario, dándose casos de presos que una vez que cumplieron su condena solicitaron seguir trabajando como hombres libres en el Valle de los Caídos. Y en palabras del último preso que trabajó allí, Miguel Rodríguez Gutiérrez, el “régimen alimenticio era sustancialmente mejor” que en las cárceles españolas. Y por supuesto, entonces era habitual en todo el mundo el trabajo entre los presos, peor suerte corrieron los millones de presos soviéticos, muchos de ellos extranjeros capturados durante la II Guerra Mundial, que murieron exhaustos en los numerosos gulags que había por toda la URSS.

  Otro mito de la propaganda antifranquista, afirma que en la construcción de la Basílica de Cuelgamuros murieron hasta 27.000 obreros, una cifra realmente disparatada pero todo vale contra el franquismo porque después ya se encargarán de estigmatizar al que se atreva a contradecir al poderoso altavoz de la mentira. En realidad murieron 15 obreros en la construcción del Valle de los Caídos, entre trabajadores libres y presos, lo que es una cifra pequeña para una construcción de este tipo y en aquella época si la comparamos con otras. Y conocemos la cifra por varias fuentes, pero basta citar el recuento que hizo el médico republicano, y preso político, Ángel Lausín, que era quien acudía cuando se producía un accidente, y quien dejaba constancia por escrito de cada fallecimiento.

  A pesar de todas las calumnias, y del boicot que sufre en su mantenimiento, el Valle de los Caídos no deja de ser el mayor monumento del s. XX ni deja de ser masivamente visitado, sino cierran sus puertas con estratagemas políticas, como cuando el gobierno de Zapatero alegó riesgo de desprendimientos sin acometer las obras de mantenimiento necesarias.

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