REINO DE ESPAÑA S.VII

  Extracto del libro Contra la Manipulación de la Izquierda de Javier Giral Palasí.

En este ambiente, de mil mentiras de los que odian a España  y  de  aquellos  que  por  cobardía o por ignorancia no la defienden ni alzan su voz, nos encontramos con que todos olvidan y parecen no querer saber el hecho de que ESPAÑA YA EXISTÍA ANTES DE LA INVASIÓN MUSULMANA, y que era un reino que se formó tras el derrumbe del Imperio romano de Occidente, y por tanto la división medieval de España en reinos se produjo como consecuencia de esa invasión musulmana del año 711.

EL REINO VISIGODO Y CATÓLICO DE ESPAÑA

  Antes deberíamos recordar que España se forma previamente como unidad política, cultural, social e institucional con Roma, como provincia romana de Hispania y como iócesis hispaniarium, ya que la diócesis era el nombre que los romanos desde Diocleciano daban a su administraciones territoriales. Para cuando se produzca la invasión musulmana del 711, la realidad cultural y administrativa de España, primero con los romanos y después política y religiosa con los visigodos, contará con más de siete siglos, lo que explicará que el recuerdo de la España perdida perdure en la memoria de los cristianos de la Edad Media que batallarán para recuperarla.

  Los visigodos,   pertenecientes  a  un  pueblo   germánico, llegaron  a España en el año 409,   se estima  que no fueron más de 200.000 visigodos  los  que  se  integraron  en  una población de 4 millones de hispanorromanos. Hispania era el nombre, de origen fenicio, con el que los romanos denominaban al territorio de la Península Ibérica dentro de su imperio, un término que también será utilizado por los visigodos mientras el pueblo comenzaba a usar el derivado de Spania. Tras la caída del Imperio romano, los reyes visigodos fueron creando la unidad política independiente de España y se hacían coronar en lengua latina como Regnorum Hispaniae, es decir, como Reyes de España.

  Tras  la  derrota  ante  los francos, la monarquía visigoda establecerá definitivamente su capital en Toledo en el reinado de Atanagildo (555–567), una capital que tras la Reconquista volverá a usarse hasta tiempos del emperador  Carlos V. El rey visigodo Leovigildo fue quien alcanzó la unidad territorial de la Península Ibérica en la segunda mitad del siglo VI, al  tomar el reino Suevo. El rey Recaredo culminará el proceso cuando en el año 589 logre la unidad religiosa en torno a la fe católica en el III Concilio de Toledo, por el que los visigodos abandonaban la secta cristiana del arrianismo; el rey Suintila expulsará a los bizantinos del sur y por su parte Recesvinto completará la labor con la unidad jurídica en el año 654 con la promulgación del Liber Iudiciorum.

  Llegada la invasión musulmana del año 711,   la monarquía  visigoda  en España sumará más de dos siglos;     y tanto la nobleza visigoda como el resto de visigodos hacía mucho tiempo que estaban plenamente integrados y fusionados con los habitantes hispanorromanos bajo la misma ley y religión del reino de España.

LA RECONQUISTA ES UN TÉRMINO CORRECTO

  Las posteriores familias de la nobleza medieval cristiana, mezcla de antepasados germánico-visigodos e hispanorromanos, reivindicaron y conservaron hasta los Reyes Católicos y su culmen de la obra de Reconquista, el deseo de expulsar al islam y recuperar el reino de España. Y esto es algo que repetidamente veremos a lo largo de la Reconquista, cuando el rey Alfonso III de Asturias (año 852-910) se autodenomine como Rex totius Hispaniae  porque se veía como el rey que luchaba contra el islam e iba recuperando sucesivos territorios frente al invasor.  Lo vemos también cuando se denominó de cruzada de la cristiandad al llamamiento de las tropas que aportaron los reinos cristianos de Castilla, Aragón, Navarra y Portugal y que combatieron en la batalla de las Navas de Tolosa (1212) contra los almohades. O cuando Jaime I decidió ayudar a Alfonso X en la conquista del Reino de Murcia (1265) diciendo que lo hacía “per salvar Espanya”.

  Por  tanto  los  Reyes  Católicos  terminaron el proceso de Reconquista y reunificación de la España cristiana que desde Pelayo había durado casi ochocientos años, un proceso   que   hasta   ahora   conocíamos   por  el  término adecuado de “Reconquista”, y que ahora es perseguido por los historiadores “progres” que en las universidades llegan a suspender a sus alumnos si lo emplean,  porque no entra dentro del falso mito de las “tres culturas” ni en el dogma zapateril  de la “alianza de civilizaciones” y el “buen rollito” con el islam.

  Tan buen rollito trajeron los musulmanes a España que arrasaron las iglesias visigodas, muchas veces para construir mezquitas en su lugar, como la de Córdoba y que más tarde volvió a ser una templo de culto católico, en forma de Catedral. Musulmanes que además no se fusionaron con los sometidos cristianos como demuestran las modernas pruebas genéticas, pues los cristianos permanecieron en apartheid y sometidos a sus invasores musulmanes, basta recordar que el islam prohíbe tajantemente el matrimonio con los “infieles”.

  El reino visigodo a pesar de sus luchas y periodos de inestabilidad, existió el mismo tiempo que los actuales EE.UU, y por tanto España como unidad jurídica y religiosa ya existía hace 1500 años, un reino en el que además estaba incluido el actual Portugal, y que es el único territorio medieval, surgido de Castilla, que el tiempo no ha sabido reintegrar en España de forma permanente, a pesar que muchos portugueses y grandes intelectuales como Pessoa o Saramago han propugnado la unidad ibérica entre ambos países.

ASÍ HABLABLA SAN ISIDORO DE SEVILLA en la Historia de regibus Gothorum, Vandalorum et Suevorum, realizada en el 624, y que comienza con un prólogo titulado Laus Spaniae (Alabanza de España), en donde el obispo sevillano llega a emplear la expresión mater spaniae (la madre España):

“Eres, oh España, la más hermosa de todas las tierras que se extienden del Occidente a la India; tierra bendita y siempre feliz en tus príncipes, madre de muchos pueblos. Eres con pleno derecho la reina de todas las provincias,   pues  de  ti  reciben  luz  el  Oriente  y  el Occidente. Tú, honra y prez de todo el Orbe; tú, la porción  más  ilustre  del  globo.   En  tu suelo campea alegre y florece con exuberancia la fecundidad gloriosa del pueblo godo.

  La pródiga naturaleza te ha dotado de toda clase de frutos. Eres rica en vacas, llena de fuerza, alegre en mieses. Te vistes con espigas, recibes sombra de olivos, te ciñes con vides. Eres florida en tus campos, frondosa en tus montes, llena de pesca en tus playas. No hay en el mundo región mejor situada que tú; ni te tuesta de ardor el sol estivo, ni llega a aterirte el rigor del invierno, sino que, circundada por ambiente templado, eres con blandos céfiros regalada. Cuanto hay, pues, de fecundo en los campos, de precioso en los metales, de hermoso y útil en los animales, lo produces tú. Tus ríos no van en zaga a los más famosos del orbe habitado.

  Ni Alfeo iguala tus caballos, ni Clitumno tus boyadas; aunque el sagrado Alfeo, coronado de olímpicas palmas, dirija por los espacios sus veloces cuadrigas, y aunque Clitumno inmolara antiguamente en víctima capitolina, ingentes becerros. No ambicionas los espesos bosques de Etruria, ni admiras los plantíos de palmas de Holorco, ni envidias los carros alados, confiada en tus corceles. Eres fecunda por tus ríos; y graciosamente amarilla por tus torrentes auríferos,   fuente  de   hermosa  raza   caballar.   Tus vellones purpúreos dejan ruborizados a los de Tiro. En el interior de tus montes fulgura la piedra brillante, de jaspe y mármol, émula de los vivos colores del sol vecino.

  Eres, pues, Oh, España, rica de hombres y de piedras preciosas y púrpura, abundante en gobernadores y hombres de Estado; tan opulenta en la educación de los príncipes, como bien dada en producirlos. Con razón puso en ti los ojos Roma, la cabeza del orbe; y aunque el valor romano vencedor, se desposó contigo, al fin el floreciente pueblo de los godos, después de haberte alcanzado, te arrebató y te armó, y goza de ti lleno de felicidad entre las regias ínfulas y en medio de abundantes riquezas”.

CONTRA José Antonio bielsa

One Comment on “ESPAÑA, EL REINO QUE EXISTÍA HACE 1500 AÑOS

  1. No pierdas la VERDAD. La de ahora, y la de hace más de 20 siglos. Porque Hispania siempre existió, aunque le cambiaron constantemente de nombre. Incluso de nombreS, intentando trocearla para repartirla.
    Siempre ha tenido muchos nombres. Hispania, Hispalis, Vandalucia, Goda, Visigoda, Romana, Griega: SIEMPRE POR TROZOS. Pero Hispalis, Andalucía e Hispania, y más nombres, siempre han sido el Sur de de Hispania-
    Limpia, primitiva, anciana, floreciente, sufriente, niña en la flor de la vida más primitiva y más sentida hasta la ancianidad de siglos, entre dos mares, y descubridora de otros tres mares, cuando la humanidad creía que tras el horizonte marino no que daba nada más que el vacío.
    Pero había más-
    Y aún hay mucho más que la humanidad precisa alcanzar para dejar de ser prrimitiva egoistas, avaros y crueles. Peleando por lo de hoy. Sin descubrir de nuevo, lo eternamente nuevo. Y dolorosamente inalcanzable por nuestra visión corta, miope y miserable.
    Ojalá continuemos aprendiendo antes de tener la oportunidad de autodestruirnos

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