FRANCO VICTORIA

Escrito por Javier Giral Palasí.

 Hace 80 años “media nación no se resignó a morir”, en palabras de Gil-Robles. Las elecciones fraudulentas de febrero de 1936 coronaban los años de convulsiones durante la II República. En los siguientes meses se multiplicó la violencia y los muertos en las calles; y tras meses de asesinatos, represión, quema de iglesias, huelgas y conatos revolucionarios, se añadía el asesinato del líder de la oposición. Aquel 18 de julio de 1936 una parte precaria del ejército se sublevó contra el gobierno ilegítimo del Frente Popular, el del pucherazo en las elecciones, tras 5 años de repetidos episodios de anarquía en aquella malograda II República.  Para saber por qué aquellas elecciones del 36 fueron fraudulentas  sólo hay que remitirse a los escritos de 2 presidentes de aquella República, el izquierdista Azaña y el nefasto Alcalá Zamora, que ya repasamos en un capítulo anterior.

18 DE JULIO DE 1936: “¿DÓNDE VAN ESOS LOCOS?”

  La propaganda de la tergiversación histórica que nos bombardea suele inducir la idea de que el bando sublevado ganó la Guerra Civil porque contaba con el ejército (dan a entender que la mayor parte) contra el pueblo que apoyaba mayoritariamente al gobierno del Frente Popular republicano; además de con el apoyo de la banca, el capitalismo, el apoyo de la Iglesia Católica y el armamento de Hitler y Mussolini. Es decir, que según la propaganda de la historiografía al uso, los nacionales hubieran contado con todo un potencial humano y material, que explicaría su victoria contra el valeroso pueblo que se opuso a los “fascistas”. Sin embargo la realidad como en tantas ocasiones contradice esta versión caricaturesca de lo sucedido, por tanto aclarar este punto será el motivo de este capítulo.

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  A los pocos días de producirse la sublevación militar, el 8 de agosto de 1936, el líder socialista Indalecio Prieto dijo por radio:

  “¿A dónde van esos locos? Nosotros tenemos las principales ciudades, los núcleos industriales, todo el oro del Banco de España, inagotables reservas de hombres, y tenemos la Escuadra”

  A lo que Franco respondió: “Es verdad, ellos lo tienen todo, todo, menos la razón”.

  El socialista Indalecio Prieto no iba errado, el bando del Frente Popular contaba, en palabras del historiador Fernando Paz, con “la mayor parte del ejército, de la marina y de la aviación, de los generales, la industria, la agricultura más rica,  la mayor extensión de costa, los principales depósitos de armas, la frontera con Europa, el reconocimiento internacional, las ciudades más pobladas…”. Con esta desventaja tan llamativa, a la vez que silenciada, resulta todo un problema para la manipulación histórica explicar cómo pudo ganar una guerra un ejército al mando de un general al que no le conceden ningún mérito militar. Así que han de recurrir a diversas falacias. De hecho, tal desventaja hubiera servido para acabar con la sublevación militar en las primeras semanas de la guerra, pero a los frentepopulistas les faltó diligencia y unidad, mientras los nacionales demostraban una gran voluntad y coraje.

  El ejército nacional ganó la guerra por varios motivos, y sin ánimo de citarlos todos pormenorizadamente, primero podemos decir que a lo largo de la contienda, la adhesión de voluntarios al ejército de Franco fue más numeroso que los que se sumaban al ejército autoproclamado como rojo, a pesar que ingresar en las filas del ejército nacional estaba 20 veces peor pagado (50 cts por día frente a 10 pts). Esta es una cuestión clave, pues sin el apoyo popular la sublevación militar de 1936 hubiera fracasado rápidamente.

  En cuanto al número del generalato sublevado, sólo hay que repasar las cifras para ver la realidad y como se desmonta el mito:

-Jefes de Región Militar: 1 nacional por 7 frentepopulistas.

-Generales de África: 1 nacional por 3 frentepopulistas.

-Generales de división: 4 nacionales por 8 frentepopulistas.

-Generales de Brigada: 15 nacionales por 18 frentepopulistas.

  Mientras la manipulación histórica silencia la amplia ventaja con la que partía el gobierno frentepopulista y el apoyo popular con el que contaron los sublevados, además de negar la capacidad militar de Franco, etc; ha encontrado el becerro de oro en la argumentación que gira en torno al apoyo militar que prestó Alemania e Italia al ejército nacional. Popularmente se ha hecho un reduccionismo de este hecho, “si Franco ganó la guerra fue gracias a Hitler y Mussolini”, es algo que se escucha repetidamente. Una frase que repiten quienes al mismo tiempo parecen desconocer el armamento y apoyo logístico que llegó a la España roja procedente de la URSS de Stalin, y que se pagó a precio de oro con las reservas del Banco de España, algo que habitualmente se silencia. Un material soviético que llegó a España en cifras equitativamente similares al suministrado y vendido por Italia y Alemania, con la salvedad de que en 1936 los tanques y aviones soviéticos eran superiores en calidad a los italianos y alemanes.

  Sin embargo fue el gobierno del Frente Popular el que primero internacionalizó el conflicto, Stalin a través de la Internacional Comunista hizo el reclutamiento de las Brigadas Internacionales con destino a España, además de numerosos asesores soviéticos. Durante el primer año de la Guerra Civil la aviación soviética fue superior cualitativamente a la nacional y más numerosa. Los tanques con un número que triplicaba a los germano-italianos, eran en 1936 de un blindaje superior y de un calibre mayor. Y al observar las cifras encontraremos que el material militar que compró Franco a Alemania e Italia, es proporcional al que compró el Frente Popular a la URSS.

  El ejemplo de  la  operación  del puente aéreo del Estrecho de Gibraltar en los primeros días de la Guerra Civil, sirve para hacernos una idea. El primer puente aéreo de la historia para trasladar a las tropas de África a la Península, ya que no contaban con la Armada, fue una idea que nació en  una  reunión  de altos  jefes presidida por Franco.   En 17 días, con sólo 6 aviones españoles y uno alemán requisado que logró reunir el bando nacional, se trasladaron 8 batallones, es decir, el 40% de las tropas existentes en el Protectorado español de Marruecos. Pese a los mensajes de alerta que desde Málaga mandaban a Madrid los jefes militares afectos al gobierno del Frente Popular, reclamando el inmediato envío de aviones de caza que contrarrestasen la llegada de tropas de refuerzo de Franco, en Madrid no prestaron atención y durante toda la operación del puente aéreo, los aviones nacionales no fueron atacados. Y aunque consiguieron pasar pocas tropas, estas sirvieron para romper el aislamiento del Ejército de África, apuntalar a Queipo de Llano en Andalucía occidental, llevar municiones a Mola, y abrir un corredor entre las zonas sur y norte de la rebelión.

  Aquella operación del puente aéreo fue clave en los primeros y críticos días, cuando la sublevación pendía de un hilo, si se hubiera abortado por los frentepopulistas, el levantamiento hubiera fracasado. ¿Qué conclusión saca la historiografía impuesta que sigue la propaganda del Partido Comunista desde los años 30 y sigue al estalinista Tuñón de Lara? Primero, ningún mérito militar a Franco; segundo, un silencio sobre la incompetencia caótica del Frente Popular; y tercero, el mérito de la operación se debió a la llegada de los aviones Junkers JU-52 alemanes, algo que en realidad no sucedió hasta un mes más tarde.

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