paco martínez soria 2

Artículo escrito por Javier Giral Palasí y recogido en el libro “Patrióticamente Correcto”

El ser humano es ante todo un ser cultural, porque se enfrenta a la resolución de los problemas que le presenta la vida partiendo del conocimiento y paradigma que le proporciona su cultura, es decir, desde su conjunto de valores morales, filosóficos, religiosos, étnicos y técnicos. Esta cultura, estos valores y esta filosofía determinan el modo de vivir, relacionarse o trabajar; y naturalmente a lo largo de la historia se observan evoluciones y cambios.

  Al llegar a la Transición y al reinado de Juan Carlos de Borbón en 1975 se produjo un cambio social aunque fue el proceso de una evolución y no una ruptura abrupta. Un cambio en el modo de  tomarse  la  vida  de  forma  más  relajada,   pues con  el relevo generacional tomaban protagonismo los hijos de las clases medias que había creado el franquismo y que no habían pasado tantas calamidades como sus padres ni habían hecho la guerra. El hecho sintomático de las sociedades que se van acomodando es que las siguientes generaciones que heredan un mayor nivel económico quieren dedicarse menos al trabajo y disfrutar un poco más de los placeres mundanos que proporciona la vida.

patrioticamente promoción

  La España de Juan Carlos de Borbón con su Transición coronada, la de un monarca con su colección de amantes, coches de lujo y fortuna en el extranjero, algo próximo a ser ya vox populi, a diferencia de cuando escribía yo al respecto en solitario, va a ser una España que abandone paulatina pero rápidamente los valores de trabajo, esfuerzo, mérito, autoridad y respeto, tan primados por el anterior régimen del austero general.

  La España que traerá la Transición será una España menos laboriosa que se embarcará en la cultura del pelotazo y la corrupción institucional, que irá destruyendo su industria, que pasará de la producción a la oferta de servicios de todo tipo de ocio buscando rápidamente amasar grandes fortunas con la especulación. En este contexto, el ministro socialista Carlos Solchaga dirá años después que “España es el país donde es más fácil hacerse rico” y que “la mejor política industrial es la que no existe”. Y este cambio de paradigma, o el pasar de la cultura del trabajo y la producción a la del pelotazo y la resaca de la fiesta, tendrá a 40 años vista muchas consecuencias como pasar del 3% de desempleo en 1975 al 20%, de tener una España que cada año tiene una deuda estatal menor y conseguir llegar al mínimo histórico del 7% del PIB en 1975 a llegar a más del 100% actual o que el peso de la industria en el PIB pase de un 34% a un 15%.

  La España que traerá la Transición, con su ímpetu presuroso por estar en el club de la CEE, resucitando esa visión negativa del noventayochismo sobre la trayectoria de la historia de España y con su idea de que todo lo que viene de Europa ha de ser mejor, es una España que negociará unas denigrantes condiciones para adherirse a la CEE en 1986 como dejarse reducir su pesca y agricultura por los que se suponen que eran los defensores del libre mercado, y muy a diferencia del Acuerdo Económico Preferencial negociado entre el franquismo y la CEE en 1970 que dio a España un ventajoso trato comercial. Y de este modo, y paso a paso  España se convertirá en la Florida de Europa, lugar privilegiado para el turismo de charanga, sol y pandereta; para los jubilados ingleses y alemanes, para el mayor consumo de drogas, la prostitución, los jóvenes que ni estudian ni trabajan, para encabezar el ranking de familias desestructuradas,  el fracaso escolar o la baja tasa de natalidad.

  El cambio naturalmente llegará también al cine. En los años 40 y 50 se hicieron grandes películas con el canon nacional-católico, y su exaltación patriótica y moral, cuyo influjo estará presente llegados a la década de los 60, aunque tras el Concilio Vaticano II, el desarrollismo y la apertura del régimen, de manera sólo subliminal en el cine de comedia en el que triunfa el género del Landismo que convive con obras maestras de Berlanga. Y es en la comedia dónde Paco Martínez Soria se hace famoso con películas como La ciudad no es para mí, ¿Qué hacemos con los hijos? o Abuelo made in Spain  en las que se muestra a un padre o abuelo preocupado ante todo por sus hijos y nietos, dispuesto siempre a garantizar las buenas costumbres, el trabajo honrado y la decencia de su familia, a lo grotesco que vendrá unos años después y en el período de la Transición en que el entrañable Paco Martínez Soria, aquel paleto, salvaguarda de las buenas costumbres, padre y abuelo, se convierte en sus últimas películas (¡Vaya par de gemelos! o La tía de Carlos) y a tenor de los aires de los nuevos tiempos, en un golfo mujeriego, jugador, que engaña a su mujer  y no tiene ni un duro.  No deja de ser comedia, y dicho sea de paso Don Paco nunca perdió su capacidad para hacernos reír, pero con pequeños detalles también se entiende el cambio de paradigma moral y filosófico que se produjo en la España de la Transición.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: