lenin y stalin

Escrito por Javier Giral Palasí para Verdades Ofenden.

  En 1927, el cineasta Sergei Eisenstein trataba de estrenar “Octubre” por motivo del décimo aniversario de la toma del poder de la minoría bolchevique en Rusia, un estreno que no pudo hacer a pesar que su película era un encargo propagandístico del partido comunista ruso y que Eisenstein era un convencido izquierdista que había puesto sus dones para la técnica cinematográfica al servicio de la siniestra causa genocida de los comunistas, además de un pionero de lo que más tarde llamarían como un artista “comprometido”, es decir, comprometido con la ocultación de los más de 100 millones de asesinados por el comunismo que no vieron los intelectuales franceses afiliados a la Unión Internacional de Escritores Revolucionarios en los años 30 ni tampoco recuerda ahora los subvencionados del cine español haciendo honor a la tradición que se remonta a los tiempos de la Komintern. “De todas las artes, el cine es para nosotros la más importante”, dijo Lenin en 1918 no por su amor a la cultura que habría escrito con “k” como los perroflautas de ahora sino porque se había percatado de la utilidad del novedoso cinematógrafo como arma propagandística y adoctrinadora de las masas para la nueva religión marxista.

  En 1928, finalmente se estrenó la película “Octubre” en la URSS pero tan sólo después de que Eisenstein hubiera retirado todas las secuencias en las que aparecía Trotsky, el organizador del ejército rojo y durante mucho tiempo el mano derecha de Lenin y sin el cual el golpe bolchevique de 1917 no hubiera alcanzado el poder. El nuevo Secretario General, tras morir Lenin en 1924 y probablemente ayudado a morir con más premura, un tal Jósif Stalin era quién apartaba del comité bolchevique a Trotsky para después asesinarlo en 1940. Lo mejor de los comunistas es la sana costumbre que tienen en sus ratos libres de asesinarse entre ellos, como los islamistas, y cuando no están asesinando a los “enemigos del pueblo”, es decir, a cualquiera. Del comité bolchevique que hizo la revolución en 1917, llegados a 1940 tan sólo quedará con vida un sólo miembro y tras la muerte de Stalin 25 millones de personas habrán sido masacradas en la URSS. Porque aunque Stalin carecía de sutilizas pseudointelectualoides se dedicará simplemente a seguir el ímpetu genocida de Lenin, ya que para robarle la propiedad y la libertad a millones de personas, primero hay que infundirles el terror para después asesinarlas en masa, y en nombre del “hombre nuevo” a construir y del paraíso comunista que lejos de hacerse realidad hará que el socialismo sea sinónimo del mismo infierno en la tierra para un tercio de la humanidad. Más tarde un austriaco con bigotito llegará al bazar del socialismo ofreciendo su propia variedad de socialismo fundada por otro cómico italiano procedente de la izquierda más roja del PSI, se tratará de un socialismo “nacional” que prometía igualmente el paraíso en la tierra sustituyendo la lucha de clases con exterminio por la lucha entre razas con exterminio… llamando también a la revolución (nacional) y a seguir las consignas de su propio mesías socialista y a su gobierno despótico, criminal y totalitario.

  Sin embargo el cine sólo se ha dedicado lacrimosamente a ilustrar los crímenes de los nacionalsocialistas, siguiendo la consigna suministrada por la Comintern en los años 30 de que aquellos socialistas de la feroz y mortífera competencia eran/son la “extrema derecha”, o sea los nacionalsocialistas del partido obrero alemán, es decir de la conversión del socialismo marxista e internacionalista en un socialismo nacional, pero sin abandonar el totalitarismo, el anticapitalismo, el antiliberalismo, ni el genocidio ni los campos de concentración al por mayor, etc.

  Pero volvamos a la película “Octubre”…  una que estuvo mucho tiempo en mi vídeoteca sin que consiguiese terminar de verla por infumable y aburrida de la cosa propagandística, pero han pasado más de 90 años de su estreno y para sorpresa de personas no adoctrinadas y extrañas todavía hoy se utilizan sus secuencias para ilustrar el golpe de estado de los bolcheviques comunistas, que llaman revolución, con imágenes en las que vemos como la masa entusiastamente estalla en una revolución popular en la que asalta el palacio de los zares acabando así con el atraso y opresión durante siglos y patatín y patatán… Pero, ¿Qué fue realmente lo que ocurrió en octubre de 1917?

octubre

Ostubre 1927, Einsenstein

  Los comunistas de Lenin aprovecharon los estragos de la I Guerra Mundial, al igual que ahora los comunistas de Unidas Podemas aprovechan los estragos del coronavirus para imponer su agenda, para dar un golpe de estado y hacerse con el poder aún siendo una minoría. No acabaron con el zarismo, porque el zar ya había renunciado a la corona en febrero del 1917, sino que los bolcheviques acabaron con el gobierno provisional que próximamente iba a convocar al pueblo ruso a unas elecciones democráticas que los bolcheviques iban a perder. Y en cuanto a la famosa escena de Eisenstein del asalto al palacio de invierno, lo único que se encontraron los pocos bolchevique que lo asaltaron fue un batallón femenino que lo custodiaba y una unidad de correos a bicicleta, de lo que sí hicieron acopio los comunistas fue de la generosa bodega de palacio repleta de botellas de vino.

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