Escrito por Javier Giral Palasí.

  En los últimos años me llegaron, como a muchos de nosotros, diferentes artículos y tuits que se le atribuían a Arturo Pérez-Reverte sin serlo, especialmente hubo uno que circuló profusamente por la maraña de banalidades y estupideces de las redes sociales, y que se llamaba “Mi reputación” y cuyo texto decía:

“Nací blanco, lo que hace de mi un racista. No voto a la izquierda, lo que hace de mi un fascista. Soy cristiano, lo que hace de mí un perro engañado (según los moros). Yo reflexiono sin creerme todo lo que la prensa me dice, lo que me hace un peligroso reaccionario. Valoro mi identidad y mi cultura, lo que hace de mí un xenófobo. Me gustaría vivir con seguridad y ver a los delincuentes en la cárcel, lo que hace de mí un bastardo torturador. Creo que cada uno debería ser recompensado según sus méritos, lo que hace de mí un egoísta antisocial. Estoy orgulloso de ser español, lo que atenta contra la libertad y el derecho a decidir democráticamente de los pueblos oprimidos. He sido educado en valores y principios, lo cual hace de mí un carca que se opone al bienestar social. Creo que la defensa de mi país es cosa de todos los ciudadanos, lo cual hace de mi un militarista asesino”.

  Naturalmente al leerlo comprendí que este conjunto de simplezas, carentes de ingenio y de estilo, no podían haber sido escritas por Pérez-Reverte; y más tarde el propio autor de Cartagena tuvo que desmentir con un “¿Cómo voy a escribir esa estupidez?” que el texto fuera suyo, dada la velocidad con la que volaba por Whatsapp, Facebook y demás marasmos con forma de letrina que entretienen mucho al personal con cualquier variopinta sandez.

  Pero lo realmente llamativo es precisamente que se presente un texto en el que Pérez-Reverte aparece como un gladiador a la derecha de Carrero Blanco y cuele sin problemas entre millones de españolitos de la derecha sociológica que inmediatamente lo aplauden y comparten en la red sin percatarse de la falsedad de su autoría. Lo que demuestra, en primer lugar, que nunca han leído a Pérez-Reverte, no ya sus novelas históricas de espadachines y gañanes, sino sus artículos semanales y tampoco parece que hayan escuchado sus entrevistas.

¿Pero qué percepción se tiene del escritor Pérez-Reverte? Pues el autor parece tener un desparpajo en el Twitter de los 140 caracteres, que es lo máximo que la generación millennial y la más preparada alcanza a leer y lo que otras generaciones leen también, contra algunas de las paridas más llamativas de la imposición giliprogre, que le ha llevado al autor a granjearse una fama de ser una especie de espada contra la caterva de zurdos zumbados, algo no tan difícil de hacer a los 70 años de Pérez Reverte ya se formó en los viejos planes de estudio, cualitativa y eficazmente superiores si los comparamos con el basural de 40 años de educación socialista del igualitarismo hacia abajo, en los que se pasa a los alumnos de curso con varios suspensos no vayan a traumatizarse los que vaguean con la desigualdad intrínseca de los que se esfuerzan.

  Y es que cultural y políticamente anduvo tan huérfana la derecha sociológica hasta la aparición de VOX frente a la avalancha de progres subvencionados que el españolito conservador y liberal se abrazaba a cualquiera que alzase un poco la voz en el reino de la cobardía aunque fuera por Twitter contra el zoológico de liberticidas; pero de ahí a considerar a Pérez Reverte un aliado o un compañero de los que defienden a España, a su historia e incluso a su lengua, hay mucho trecho y de seguro una decepción. Pero ¿qué piensa realmente Arturo Pérez Reverte? Demos algunas pinceladas.       

  -Pérez Reverte en los años 30 probablemente hubiera sido uno de los intelectuales republicanos de izquierdas que hubiera aplaudido con entusiasmo la llegada de la II República contra la España “de charanga y pandereta, cerrado y sacristía” para terminar en 1936 saliendo “por patas” hacia la frontera porque le querían fusilar… los rojos, para en el extranjero seguir escribiendo sobre la España odiosa y cainita. Y que tampoco en 1946 hubiera vuelto a la España de Franco a pesar del ofrecimiento del régimen, a diferencia de lo que hizo José Ortega y Gasset.

  -En nuestros tiempos Pérez-Reverte no milita en el decálogo obsceno de paridas de la izquierda actual pero tampoco traspasa la línea de bajar al barro a dar la batalla cultural contra este totalitarismo que se va progresivamente instaurando, mantiene la equidistancia y se siente más cómodo concediendo entrevistas a giliprogres del tipo Jordi Évole o de la Ser, es decir, a esos “tkink-tanks” del liberticidio que movilizan a sus ejércitos de trolls para los que todos son sospechosos de “fascismo” y por supuesto Pérez-Reverte también. En cualquier caso no desdeña ir a la Cope si es para presentar o vender su última novela. Y a pesar de que asegura de que lo que más le molesta es la cobardía, no duden que si en España se profundizase el proceso de mamarrachada de dictadura podemoide y bananera, Pérez-Reverte se marcharía sigilosamente a cobrar sus royalties a alguna playa dorada del exilio con su Twitter a cuestas.

  -Al acercarse al pensamiento de Pérez-Reverte, lo que realmente se descubre es que para él la historia de España lejos de defenderla contra el ataque de tanto necio, es un conjunto de despropósitos, o sea un país maldito, odioso y atrasado, al que le faltó la aplicación de la guillotina de la Revolución francesa contra la aristocracia y la Iglesia, como también decían los podemoides que en cualquier caso no aceptan a Reverte por no ser un doctrinario y un sectario más para la causa de la dictadura del proletariado. Una constante del escritor de Alatriste es esa idea que repite en sus novelas de “qué buen vasallo sería, si tuviese buen señor” que decía El cantar de mío Cid. A pesar de su presunción en lecturas, Pérez-Reverte parece desconocer que en la Revolución francesa se asesinó a unas 40.000 personas sumariamente sólo por sus ideas políticas y que finalmente acabó en la dictadura de Napoleón Bonaparte llevando a Europa al caos, lo interesante hubiera sido mencionar al proceso de independencia y a la Constitución de los EE.UU pero opta por su lado jacobino. Más tarde Pérez-Reverte recurre a los clásicos de la Leyenda Negra y al mito de la Inquisición española, ridícula al lado de las inquisiciones de otros países. Y finalmente su desmemoria le hace desdeñar las mayores gestas de España, que descubrió el mundo y abrió las rutas de los océanos en una obra breve y colosal, porque España es uno de los 5 países más importantes de la historia de la humanidad, y a pesar de sus errores y defectos no merece ser tratada como una nación odiosa y maldita por un miembro de la RAE.

  -La historia maldita de España, según Pérez Reverte, estuvo siempre dominada por la aristocracia, a la que lamentablemente no se la pasó por la guillotina como ya hemos visto y por la Iglesia, por tanto, justifica los crímenes que sufrió el clero con todo tipo de torturas sádicas durante la guerra civil en manos de la barbarie roja. ¿Y el asesinato de 70.000 civiles en la retaguardia, violados, robados y torturados sin motivo o por sus ideas políticas, o por ser niños pertenecientes a familias señaladas… cómo lo justifica Pérez-Reverte? Bueno, no lo sabemos aún, hasta ahora sólo hemos deducido que de haber vivido en la II República, Pérez-Reverte hubiera huido más deprisa que el Nobel de Don Juan Ramón Jiménez al que estuvieron a punto de fusilar la horda de asesinos milicianos al confundirle con otro al que buscaban los milicianos para darle “justicia proletaria” y de paso quedarse con su casa y con su mujer.

  -Sobre la Guerra Civil, Arturo Pérez-Reverte, habla de actos deleznables por los dos bandos pero considera al franquista ilegítimo y al “republicano” legítimo, a pesar de la amplia biblioteca de la que presume, parece no recordar las palabras de sendos presidentes de aquella siniestra república, es decir, las de Azaña y Alcalá Zamora comentando el fraude en las elecciones de febrero de 1936 para que la izquierda bolchevizante se hiciese con el poder, lo que llevó finalmente al país a la guerra civil.

  -En cuanto al tema de si se independiza o no Cataluña, naturalmente a Pérez-Reverte le importa “una higa” pues este país merece desaparecer como ya ha dicho en tantas ocasiones, pero de momento no se larga con Trueba y los titiriteros subvencionados lo más lejos posible, con los que le une ese desprecio a España, a su historia y a su gente.

Y mientras tanto sigue avanzando el proceso de advenimiento de la III República de zombies en forma de dictadura del pensamiento podemoide y Pérez-Reverte ya se barrunta que no podrá seguir escribiendo lo que “le salga de los cojones” que demandó en un reciente artículo, porque la verdadera inquisición actual, la de lo “políticamente correcto”, va cobrando forma de leyes y multas, gracias al adoctrinamiento, la propaganda, el señalamiento al que discrepe y al que no se someta tras el escarnio social.

1 Comment on “EL FIASCO DE PÉREZ-REVERTE

  1. Dame pan y llámame tonto. 🙂
    ¡Magnifico! … ¡Se la ha lucido usted, señor conde!… ¡amigo, lo felicito!… ¡pues no sabia yo que poseia usted esa maravillosa facilidad de palabra! 🙂

    Hombres, mujeres vuelan al combate;
    El volcan de sus iras estllo:
    Sin armas van; pero en sus pechos late
    Un corazon colerico español.

    A Fidel le pertenecen las palabras “La historia me absolvera”.

    A Dios orando y con el mazo dando. Se lo agradezco por la interesante trabajo creativo. Le deseamos a usted nuevos exitosen el trabajo.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: